LAS ESTACIONES DEL AÑO: UNA INVITACIÓN A DEJARTE FLUIR.

El verano, la maduración de nuestros frutos.

Llega el verano, y con él, Trazar Psicología empieza a trazar salud y crecimiento.

Es mediodía. El sol está en su apogeo, y reina su luz y su calor. Es época de madurez y de cosecha. La vida es más fácil, estas vivo y ningún esfuerzo has de hacer para ello. El verano es el sí a la vida. Empieza el 21 de junio, con el solsticio de verano, el día más largo del año; cuando el sol se encuentra en su posición más septentrional con respecto a la tierra. La energía del sol produce acción y movimiento hacia fuera. Tras las lluvias del invierno y la primavera, que preparan la tierra, la brillante luz del sol del verano permite florecer a la naturaleza, vemos crecer y madurar las semillas que plantamos meses antes.

Hemos querido rescatar un viejo artículo sobre la salud y su relación con las estaciones del año, no solo porque se acerque la noche de San Juan, sino también para dar la bienvenida a Trazar Psicología. Y es que, aunque se nos haya olvidado, la relación con nuestro entorno, con la naturaleza y con las estaciones del año tiene mucho que ver con nuestra salud; y te lo queremos contar.

estaciones_y_climasHipacrates ya nos decía que “Quien desee investigar la medicina, deberá proceder así: considerará en primer lugar, las estaciones del año; y luego el efecto que produce cada una de ellas”.

También la Medicina Tradicional China, desde hace miles de años de antigüedad, ha considerado la importancia de las estaciones del año. Según esta, la energía masculina y la femenina se entrelazan en la naturaleza y la armoniosa comunión entre ellas proporciona salud.

Y desde la terapia Gestalt, la salud tiene que ver con la capacidad de conectar con lo interno y con lo externo para así conocer la realidad. La Gestalt invita a tomar conciencia de lo que nos está sucediendo en cada momento, sin pretender cambiarlo, detenerlo o evitar algo que hay en mi y que no me gusta.

La Gestalt concibe a la persona como un organismo unificado, como un todo, como una unidad en continua interrelación con el entorno, y en ese entorno se encuentran las estaciones del año.

Toda persona necesita de un ambiente; necesita respirar, alimentarse, y dar y recibir afecto. Busca satisfacer nuestras necesidades en el límite de contacto, entre lo de fuera y lo de dentro. Y por tanto los cambios que se suceden fuera también van a influir y afectar al organismo.

Cualquier planta necesita oxigeno del aire, agua de sus raíces, sol en sus hojas, etc., y lo obtiene en interacción con su ambiente. Sin embargo, este es variable, durante el invierno la tierra se puede helar y recibe menos luz; y en el verano disfruta de grandes cantidades de sol y en algunos casos le puede falta el agua. Estos cambios van a hacer que la interacción entre ambos (individuo-ambiente) sea diferente en cada caso.

Como ya hemos visto antes, el intercambio del organismo con el ambiente es imprescindible para la supervivencia de la persona. Ésta busca satisfacer sus necesidades, y lo hace pasando por el ciclo de la experiencia.

Surge una excitación en el organismo como consecuencia de la falta de algo o la necesidad de expulsar algo. La emoción es la forma que va tomando la excitación, que se transforma en conciencia y en acciones, en conductas de acercamiento o alejamiento. Éstas conductas tendrán como finalidad la satisfacción de estas necesidades y la recuperación del equilibrio perdido. Este ciclo surge con el nacimiento de una necesidad, y termina con la muerte o cierre de la misma, completando un ciclo; para dar lugar a otro nuevo.

En las estaciones del año, también encontramos un ciclo nacimiento-muerte, que continúa con otro nuevo nacimiento, y así sucesivamente a lo largo de toda nuestra vida (primavera, verano, otoño, invierno, primavera…), que también es un ciclo nacimiento-muerte. Además, a lo largo de este ciclo se produce también una metabolización de necesidades.

Todos nosotros participamos de estas polaridades que se muestran en la naturaleza, son nuestras polaridades internas. Nuestra polaridad masculino-femenino, nacimiento-muerte, debilidad-fortaleza, contacto-retirada, etc.

Desde la gestalt, en el trabajo con polaridades, la salud se concibe como la integración de los dos polos, la integración del polo rechazado.

La salud sería la adaptación a la polaridad o estación que viene dada desde la naturaleza. Pasando por todo el ciclo de las estaciones, pasaríamos por todas sus polaridad, y estaríamos dejándonos fluir e incorporando todas las polaridades. La salud consistiría en aprender a dejarnos fluir como lo hace la naturaleza a través de las estaciones. Y la enfermedad surge cuando nos resistimos a este fluir, cuando nos resistimos a nuestros cambios.

Si observamos la naturaleza descubrimos que el cambio es el fundamento de lo vivo. Todo está en constante movimiento. El amanecer sucede a la noche. Las plantas crecen, florecen, dan fruto y se marchitan para perpetuarse en las semillas que dejaron… Las estaciones transcurren cambiando el clima, la vegetación, las costumbres…; y nosotros las habitamos, adaptándonos y sacando provecho de cada una, pues todas ofrecen algo único, todas son parte de alguna polaridad que no podemos rechazar.

La energía debe estar en movimiento dentro de nosotros y en nuestras vidas para nutrirnos continuamente y crear armonía. Es el continuo fluir de abrir y cerrar ciclos lo que nos mantiene vivos y creciendo, sin interrupciones o bloqueos.

Entre el contacto y la retirada también hay un ritmo. Uno aprende cómo debe prestar atención a las propias necesidades, cómo actuar para satisfacerlas y luego retirarse y descansar. Es tan importante contactar como retirarse.

En el ciclo estacional, ya hemos visto como hay momento tanto para la excitación como para el reposo, para el florecimiento como para la caída; y como cada uno de los momentos es necesario para el siguiente. (Ejemplo: Sin el agua recogida durante el invierno, no se podría pasar al crecimiento de las plantas en la primavera).

Éste dejarnos fluir por el ciclo estacional, nos permite estar en el aquí y ahora de cada estación: estar en el invierno, estar en el otoño, estar en la primavera y estar en el verano; aceptando el momento de cada uno y permitiéndonos fluir y movernos a otras estaciones, a otro aquí y ahora.

En Trazar Psicología estamos encantados de que haya llegado el verano. Estamos agradecidos de ver madurar nuestros frutos y decimos “¡sí a la vida!” con alegría.

Te invitamos a conectar con las estaciones del año y mirarte a través de ellas. ¡¡Empecemos por el verano!!